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Sólo estamos buscando al Hombre.
No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos.
No sabemos qué hacer con los otros mundos.
Un sólo mundo, el nuestro, nos es suficiente; pero no podemos aceptarlo tal y como es.
Solaris ~ Stanisłav Lem

viernes, 30 de diciembre de 2011

A la Luz de las Sombras [-1]

A la luz de las sombras,
me arrodillé ante las mortajas de mi pesar,
me lamí las lágrimas que supuraban mis heridas,
busqué a tientas las esquirlas de mis huesos putrefactos;

di rienda suelta a los pozos de mi memoria,
ofrecí mi carne y mi mente al caos que se retuerce allende todos los páramos,
sentí, en fin, henchido mi complacer, plena mi gloria, cercana mi victoria;

vi la noche expulsarme a las llamas del amanecer,
vi arder en mi interior los recuerdos, consumirse como hojas en un incendio,
vi arder sobre mí una ira abismal, cirniéndose el ocaso de esta noche prohibida;

contemplé el miasma de mi estupidez,
la ira ciega de una oscuridad que se ahoga por su propio peso,
reconocí en esa mirada infinita mi inabarcable insignificancia.

Me iluminó un espectáculo de quebradas torres,
dolor alejándose entre las grietas del mundo con forma de ríos de tinta,
páramos de inconsciencia ardiendo para transformarse en selvas de cristal,
árboles impensables arraigando sobre piedras sin nombre;


me iluminó, en fin, cada error de cada palabra de cada recuerdo de cada acción,
cada nefasta decisión que alimenta la eterna decrepitud de un mundo cansado de esperarme,
cada instante de insensata espera, de fútil reticencia, de vacío sufrimiento,
la luz de las sombras de un lejano amanecer.

¡Por Odín!


¡Cincuenta y siete cabezas de caballo! ¡Treinta y dos caballos enteros!
¡Degollé sesenta y nueve mujeres! ¡Violé diecisiete reses!
¡Saqueé diecinueve villas danesas!
¡Empalé ochenta y cuatro cabezas en dieciséis picas!
¡Atravesé a cinco daneses con las mismas dieciséis picas!
¡Por Odín que sí!
¡Perlenbauer, por Odín!
¡Por Nähar y Ülfar!