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Sólo estamos buscando al Hombre.
No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos.
No sabemos qué hacer con los otros mundos.
Un sólo mundo, el nuestro, nos es suficiente; pero no podemos aceptarlo tal y como es.
Solaris ~ Stanisłav Lem

martes, 17 de mayo de 2011

Astaroth Selene Dormant Forland

  Tabla Hash, por supuesto.

  Las palabras se entrelazan y se muerden la cola unas a otras. Semejan peligrosos cardos que intentan arrancarme los ojos... No escribo, pues. Pero tengo que escribir. A veces, no escribir nada, como es el caso, es lo mejor que puede hacerse para conservar la cordura.

  Gutte nacht.

El Páramo [VI] | Gebrechlichkeit [III] | Y las cosas...

  Llega de improviso, una sensación que oprime el pecho y acto seguido lo libera. Inunda cada arteria con su frío y su calor. Como el dolor anega líquidamente el cráneo tras un golpe excepcionalmente duro. Una sensación tan maravillosa como dolorosa. Cobro plena y momentánea percepción del tiempo porque veo una foto. Porque veo una foto y sé que jamás la veré de nuevo. Puedo verla mañana, puedo verla dentro de veinte años. Pero jamás la veré como la he visto y sigo viendo esta noche. Jamás, ¡es sencillamente imposible!
  Siento cómo una corta serie de emociones se suceden, interpolan y superponen rápidamente...
El dolor de asumir esta pérdida anunciada. Este lento decaer que me aleja cada vez más de este magnífico, magnífico instante, más que grandiosos días, semanas... El rugido de la arena precipitándose por el cuello de botella de un artefacto de cristal me ensordece, la ira con que las horas y los días se suceden como una procesión de arrogante silencio...
La maravillosa felicidad que llega desde algún punto no declarado también se hace notar. Qué regocijo al comprobar mis miembros vivos, mis sentidos activos, mi cordura intacta. Pero qué regocijo al comprobar que siguen pasando los segundos, los minutos, las horas y aún nada ha cambiado. La foto sigue ahí y todo lo que significaba lo sigue cargando...

  Y ahora toquemos el páramo. ¿Existe? Sigo viéndolo igual de claro que el día en que lo creé, que fue el día en que arrojé allá mi alma. ¿Significa eso que exista? Sólo pensarlo es absurdo. Sé que sólo existe en la medida en que piense en él. Y, sencillamente, no pienso en él. ¿Lo he abandonado? No sólo eso, lo he arrancado de este universo y lo he emplazado en un lugar carente en absoluto de símbolos y emociones. Qué más decir...

  Y hablemos de Gebrechlichkeit. Exactamente lo mismo para él... el amanecer sombrío, la decrepitud.

  El Páramo fue la caída tanto como Gebrechlichkeit fue el nacimiento a las sombras. La caída desde la gracia y el alzamiento desde la bruma. Tal para cual. Y ambos carentes ahora de significado más allá de lo que el recuerdo me sugiere.

  El significado de todo esto, por otro lado, es obvio. Pero no tiene nombre ni se lo pondré. Es el ardor de unos labios, la suavidad de un roce, la textura de la sorpresa, la calidez de unas formas de amistad incombustibles y atemporales, el aroma de la victoria sobre la muerte.

  Estos instantes de contemplación... ¿Qué decir sobre ellos? Que mi victoria sobre la muerte se mide en estos y que, por ahora y entre tanto, mi victoria es total, absoluta, indiscutible...

domingo, 8 de mayo de 2011

Quod Erat Demonstrandum

  Hay una casta, una raza de silenciosos ateos que ven día a día, hora tras hora, las trazas de dioses primigenios, vastos y poderosos, en toda forma de energía, todo ápice de materia. Veo y supongo que ven en tantos objetos, acciones e instantes el reflejo de la mirada fría de algo muchísimo más grande de lo que jamás ningún Dios podrá ser concebido... ¿Qué tipo de abstracción mental puede ser más que la mismísima realidad?

  Oh, joder, que me valgan los dioses del infierno... ¿De qué manera si no podría explicar un inesperado y maravilloso pronto asmático? Qué demonios, ¿de qué manera si no podría yo explicar que resultase tan jodidamente gratificante?

  Y la sorpresa, señorr, la sorpresa y las cosas.

  Oh, sí, yo sí que 'emulo vida'!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Propiocepción y otros convencionalismos sociales

  La canción de la semana, queridos compañeros, es una oda a la sublime decadencia orgánica y el lento retornar de la propiocepción... Que una cosa no quite la otra.

  Oh, sí, esa sensación que vuelve como el Mississippi cuando vino a contradecir a Heráclito... A la mierda la linealidad y la causalidad y todos estos asquerosos abstractos tan preciosos y tan alienantes y tan fácilmente subyugados al frío vacío sideral. Contra todo pronóstico, la profunda sorpresa me impide apenas ser partícipe de la sorpresa. Que podría escribir una epopeya y escribo un par de párrafos porque no puedo escribir mucho más. Ahhh estos tonos de gris, tan difusos, tan inconsecuentes, incoherentes e insultantes...

  Ah, sí, la sorpresa. Sí, bueno, la sorpresa es parte fundamental del retorno, de la catarsis, de la imprimación. La sorpresa es todo esto.

  Y de qué manera ruge el agua, que me valgan los dioses, de qué forma atruena...