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Sólo estamos buscando al Hombre.
No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos.
No sabemos qué hacer con los otros mundos.
Un sólo mundo, el nuestro, nos es suficiente; pero no podemos aceptarlo tal y como es.
Solaris ~ Stanisłav Lem

lunes, 11 de junio de 2012

Tanatarca - I -



  Me llamo Avaron Tanatarca.
  Abrí los ojos. Una oscuridad aún más profunda que la de mi inconsciencia cubrió de sombras el mundo que me rodeaba. Un hedor terrible y penetrante llenó mis poderosos pulmones de aire frío.
  Soy la sombra de toda forma de luz.
  Reteniendo apenas las arcadas, penetré en las tinieblas, adelantando pasos inseguros sobre huesos mohosos y masas informes y húmedas.
  Soy el hálito de la noche.
  Tropezando, tratando con dificultad de distinguir muro, techo, suelo y banco de piedra, seguí tanteando las pegajosas superficies del osario que me vio nacer.
  Aquel por quien los Etéreos lloran sangre.
  Hasta que una luz que no era luz sino acaso el vago anuncio de una penumbra menos indolente que aquella regó mis ojos negros.
  Adalid de las Tres Casas, Celador de todo paso a la Llanura de Sombras.
  Ascendí, ávido, por una escalinata sobre cuyo final se extendía todo el poderío del firmamento y los astros sobre él y pudo ver por primera vez mi joven alma el siniestro reino de la noche iluminado por la inocente luz plateada de una luna sin nombre.
  Constructor del Artefacto.
  Voz de la Oscuridad.
  Por mí danzan los Errantes y por mí arden los desiertos. Por mí yacen las columnas de piedra y se hunden los abismos de las ciudades de la Noche.

  Me llamo Avaron Tanatarca y esta es la historia de cómo he recordado mi propio nombre.

//ESBOZO//